
El telescopio Galex de la NASA acaba de obtener esta espectacular imagen de Mira (la maravillosa, en latín) la primera estrella pulsante conocida, descubierta en 1596 por David Fabricius.
Sí, una estrella, pero muy particular ya que posee una cola de 13 años luz de longitud (20.000 veces la distancia media entre Plutón y el Sol) que es un gigantesco rastro de gas y materia estelar (hidrógeno principalmente pero también de carbono, oxígeno y otros elementos formados en el núcleo de la estrella a partir de la fusión de elementos más ligeros) que la estrella va expulsando al desplazarse por el medio interestelar.
Mira es una variable, su diámetro (unas 300 veces mayor que el de nuestro Sol) puede cambiar hasta un 15% en cada pulsación. Su tipo espectral es M7, actualmente una gigante roja de baja temperatura superficial (unos 2200 Kelvins) que se encuentra en la constelación de la Ballena (Cetus) a unos 420 años luz de nosotros.
No está sola, forma un sistema binario con Mira B, una enana blanca descubierta por el Hubble en 1995. Parece ser que el sistema tuvo un encuentro cercano con otra estrella que lo lanzó a gran velocidad (130 km/s) arrojando, por fricción, hidrógeno de sus capas exteriores que al interaccionar con el medio se calienta permitiéndonos ver en el ultravioleta esta impresionante cola.