À la mode

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Siempre ha sido verdad, y ahora más que nunca, que el camino prudente para un científico joven, de talento mediocre, es seguir la moda dominante. Lo primero que preocupa a cualquier científico joven que no tenga dotes extraordinarias o que no sea extraordinariamente afortunado es encontrar y conservar un empleo. Para encontrar y conservar un empleo hay que saber hacer un trabajo competente en un área de la ciencia que los mandarines que controlan el mercado del trabajo encuentren interesante. Los problemas científicos que los mandarines consideran interesantes son, casi por definición, los problemas de moda. Hoy en día, lo habitual es que las concesiones de empleos no estén controladas por un solo mandarín, sino por un comité de mandarines. Probablemente un comité sea todavía menos capaz que un individuo de romper los lazos con las tendencias de la moda del momento. No es sorprendente por tanto que los jóvenes científicos que tratan de sobrevivir tiendan a mantenerse cerca de los caminos trillados. Las principales instituciones ofrecen seguridad y promoción a aquellos que siguen hábilmente la moda y sólo escasas posibilidades a quien no.

‘De Eros a Gaia’ Freeman Dyson.

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